jueves, 7 de marzo de 2013

No Hay que Morir Dos Veces / Francisco González Ledesma

 Título: No hay que morir dos veces
Autor: Francisco González Ledesma
Editorial: Planeta
Año publicación: 2009
 Págs. : 388

 Sinopsis:
Una niña que vive aislada en una casa que recibe demasiadas visitas, un hombre que acepta el encargo de volver a matar, una novia que dispara a su prometido en plena boda. ¿Tienen algo en común estos crímenes? Tras este comienzo que nos deja sin aliento, se desgranarán todas las pruebas y seguiremos todas las pistas a través de las calles de Barcelona en esta novela apasionante que descubre el alma del asesino.

La vida y la muerte conviven en esta trama adictiva, que se convierte en un reto para el lector, demostrándonos que la línea entre ambas es más fina de lo que parece.


Antes de comenzar con la presentación de los personajes, que este es un libro de esos que nos presentan varias tramas por separado (en este caso, tres) pero cuyos personajes y escenarios se van uniendo por las circunstancias de la historia. Una vez, aclarado esto, comencemos con la reseña del primer libro que he leído de este autor, y de quien dicen que es todo un maestro del género.

 Personajes:

Trama 1:


Méndez: Es un detective, ya algo mayor que parece, como otros muchos detectives en este género, que ya esté de vuelta de todo y tenga siempre esa respuesta ácida y ocurrente, preparada. Acompañado de su inteligencia y desobedeciendo las órdenes del comisario, Méndez, acaba transitando por lugares y conociendo a personas, que le llevaran, poco a poco y con varios giros en las trama, a resolver el caso.
Así, como en el libro anterior que me leí (El Sueño Eterno) no simpaticé demasiado con su detective protagonista, en este caso, no puedo decir lo mismo, pues en ese sarcasmo, ironía y, a veces, también aparente antipatía, también se esconde un hombre con una gran sensibilidad, al que verdaderamente le importa la justicia, como bien nos dice el autor :
 "A Méndez, a pesar de haber vivido siempre en los barrios de la tristeza, no le gustaban las historias de odio.
Méndez era de los que piensan, que, aunque haya que buscarla muy en el fondo, siempre existe alguna razón para vivir
".


Monterde: Comisario Jefe, hablamos de un hombre claro, directo, y algo malhablado en algunas ocasiones. Es el encargado de dar las órdenes a Méndez, el impertinente detective que siempre las desobedece, y al igual que éste, también nos hará reír con frases salidas de su propia sabiduría de vida.

Sandra: Es una chica de 25 años que ha adelgazado demasiado y que mata a su novio el mismo día de la boda, una boda que por cierto, resulta demasiado ostentosa dados los recursos económicos de ambos.
  
Trama 2:


Gabri (Gabriel Paredes Lorca): Es un hombre de 45 años recién salido de la cárcel por haber cortado la cabeza del hombre que violó a su esposa, Elisa, quien falleció en el parto de este bebé concebido a la fuerza.

Conde: Aparece en el cementerio donde Gabriel está visitando la tumba de su esposa, para ofrecerle un encargo que cree que sabrá realizar a la perfección; matar a un hombre.


Trama 3:


Dalia: No es ese su verdadero nombre, pero sí el que utiliza en sus nada limpios negocios. Una mujer entrada en años, venida a menos, con muy pocos escrúpulos.

Nadia: La niña que vive con Dalia, con un triste pasado, y un presente no mucho más alegre, aunque su deficiencia mental le hace no ser demasiado consciente de ello.

Juan Villa: Jardinero vecino de Dalia, ex comnunista, hombre de gran sabiduría y abuelo de la única amiga de Nadia.

El hombre de la pajarita: Un hombre misterioso que visita mucho la casa de Dalia y en cuyos ojos todos afirman, que se puede ver la muerte.

Argumento:

Tres tramas tan separadas como una novia que mata a su futuro marido el día de su boda, un ex presidiario que recibe un encargo el día que esta visitando la tumba de su esposa y una niña con síndrome de Down que vive con una mujer en una alejada casa en la que preferiríamos saber que sucede, acaban unidas por los descubrimientos de personas e historias que no son lo que parecen y por varios asesinatos que dejan desconcertada a la policía de Barcelona. Todo ello escrito con un lenguaje que tan pronto nos hace reír con su ironía como nos pone la piel de gallina por su delicada descripción de sensaciones y escenas. Y cuando entendáis el porqué del título, estoy segura de que, como a mí, os encantará.
Un final bastante poético, en el que Méndez es el protagonista que parece que nos cuente que es lo que sucederá con cada personaje, y que, a los/as novatos/as como yo, en libros de González Ledesma, nos despierta la curiosidad por el resto de sus libros.

Opinión personal:
Este libro me enganchó al 100%, tardé pocos días en leérmelo porque es de esos que acabas una página y la curiosidad te hace querer leer la siguiente.
El formato de entremezclar varias tramas, como escenas en una película es adictivo, pues pasamos de un escenario en cuyo punto final se nos deja con la intriga para pasar a otro igualmente de interesante. 
González Ledesma sabe ponerse en la piel de cada personaje, para explicarnos sus sentimientos y pensamientos, desde los más crueles hasta los más nobles y nos sabe enredar en una trama, donde, como tiene que ser en las novelas de este género, nada es lo que parece.
Si le tengo que poner alguna pega a este libro, es que puede, que con un desarrollo de la historia, tan espectacular, esperaba un final que me sorprendiera algo más, pero aún así una lectura completamente recomendable, culpable de que haya llenado hojas y hojas con sus frases, algunas de las cuales, voy a compartir de vosotros, para que también os enganchéis al estilo González Ledesma:

Frases y diálogos del libro:

"El importante señor Monterde, comisario principal, utilizó su lenguaje más académico para pronunciar estas palabras:
-Coño, entre de una vez Méndez."


"El pobre no debió dormir siquiera en los últimos años; no debía de haber dado ni un paseo, que es una actividad recomendada por los médicos, ni haber echado un polvo, que es una actividad recomendada por los vendedores de pisos"


"-Usted no lo ve, Méndez
-¿No veo el qué?
-Que él y yo pasamos años fabricando nuestras calles.
Veíamos pisos que nunca serían nuestros, los decorábamos a nuestro gusto, los montábamos pieza a pieza con horas de sudor que tenían algo bueno: también eran horas de esperanza.Por eso pienso que usted no se da cuenta de nada.
-Todo lo contrario, he conocido a muchas gente que fabricaba sus propias calles."


"Yo creo que ganó belleza, ganó distinción, a veces la amargura, da clase. Yo creo que ganó eso, clase. Una mujer es más mujer cuando en la luz sabe distinguir las sombras."


"La verdad no hace felices a los hombres, hermano; los hace desgraciados."


" No pensar en nada es un síntoma de estupidez, pero a veces, es un arte."

 
"Méndez dijo piadosamente:
-Bien muerto está, que le den pol culo.
-¿Y a la tía?
-Que le den con un destornillador.
-Deberían contratarle para leer los responsos en los funerales, Méndez. Tiene usted un gran respeto a los muertos
-Tiene razón, señor Monterde. Pondré un anuncio en las funerarias."



Valoración:8/10

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